miércoles, 17 de marzo de 2010

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honoris causa

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Recibió honoris causa de la Universidad Autónoma de Campeche

Un escritor es lo que lee y escucha en sus primeros años de vida: JEP
Lorenzo Chim
Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 4 de marzo de 2010, p. 5
Campeche, Camp., 3 de marzo. Medio siglo después de su anterior visita a esta ciudad, de donde es originario su padre, el poeta y escritor José Emilio Pacheco (JEP) regresó para recibir el doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Campeche.

En el acto, el homenajeado subrayó que “un escritor es lo que lee, pero en primer término lo que oye, sobre todo lo que escucha en sus primeros años de vida”.

Acompañado de su esposa, la escritora Cristina Pacheco, el premio Cervantes 2009, agradeció esta distinción, que calificó de inmerecida, “porque si no, ahora estuviera atrapado en Valparaíso, Chile, sin poder salir”.

El poeta declinó hablar de la importancia de la educación pública y evitó presentar un diagnóstico “del atroz momento mexicano.

“Lo que tendrán que escuchar ustedes es más bien una conversación pública y a la vez privada; nunca lo he hecho y jamás lo repetiré, es una circunstancia única, que no hubiera podido darse antes, y en ningún otro lugar que no fuera Campeche.
“Así, unos versos de la parte final describen mucho mejor de lo que yo podría hacerlo mis sensaciones de extrañamiento; dice: ‘no cesaremos en la exploración y efímeras todas nuestras búsquedas, serán llegar donde comenzamos, conocer el lugar donde estuvimos’. En efecto, vuelvo donde empecé y al mismo tiempo conozco el lugar por vez primera.”

Aclaró que si bien no nació en Campeche, sí fue bautizado en su catedral, “y hasta mis 19, no hubo un año en que no viniera aquí. Después murió mi padre y empecé a ganarme la vida escribiendo, cosa que nunca hubiera logrado sin la ayuda de Cristina, mi esposa.

“Y un escritor es lo que lee, pero en primer término lo que oye, sobre todo lo que escucha en sus primeros años de vida; es indudable e inevitable que el lenguaje en que están escritos todos mis libros tengan su origen en el habla de Campeche y el mar, que siempre lo menciono en algunas de mis páginas, es, no puede ser otro, el primero que conocí y que más visité de niño, el mar de Campeche.”

Seguiremos hablando

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Carlos
Paco Ignacio Taibo II

(Publicado el 2 de marzo de 2010 por la muerte del escritor mexicano Carlos Montemayor)
Una vez te dije que viejos rojos, viejos rockeros y viejos novelistas nunca mueren y me propusiste que añadiera a la lista a los cantantes de ópera. Tengo que confesarte que nunca lo hice.
Estábamos en una gira enloquecida por Italia de presentaciones cruzadas de nuestros libros recientes y teníamos un montón de pactos: yo no rechazaba una copa de vino y a ti te tocaba doble: nunca repetíamos la misma presentación y hablábamos de política cuando esperaban que habláramos de literatura y a la inversa. En algún lugar descubriste un piano y un pianista y mezclamos defensas de los zapatistas, con reflexiones sobre la novela y luego te pusiste a cantar áreas de óperas de Verdi ante un grupo de entusiastas adolescentes sentados en el suelo, que parecían estar muy contentos de que los intelectuales de izquierda mexicanos fuéramos tan heterodoxos.
No siempre nos quisimos bien. ¿Te acuerdas del encontronazo en Mérida? Y luego llegó Guerra en el paraíso, como bien sabes me deslumbró y nos sentamos a discutirla, y nos hicimos muy amigos. Mezclándonos en esta vorágine de resistencias e historias que ha sido el México de estos años.
Tengo que llevarte el prometido video donde en la ceremonia de clausura de la Semana Negra en Gijón cierras la informalidad cantando el brindis de La Traviata con una botellita de Pepsi en la mano.
En ese mismo viaje, después de mostrarte las virtudes de la fabada, se me ocurrió decirte que la comida chihuahuense era un mito. Espantado ante tanta herejía juraste que íbamos a corregir el despropósito. Y días después de retornar a México me llevaste a un restaurante en la colonia Roma, llamado La batalla de Tequila, y nos pusimos verdes de tanto chile asadero, caldillos y guisos, que casi tuvimos que bajar las escaleras de rodillas, yo pidiendo humildemente perdón.
Fue entonces cuando me contaste tu teoría de por qué los chihuahuenses o los coahuileños, o los norteños de Durango o Sonora no han tenido problemas para apropiarse de la cultura helénica. “Estás ahí sentado a la puerta del rancho –decías–, y ves pasar a una vaca. Y no es de nadie. Zas, te la apropias. Y luego ves pasar a lo lejos un ejército de hombres sudorosos con armas de bronce, que apenas brillan en el sol que se acaba, y zas, te los apropias. Y te encuentras de repente con que La Ilíada y La Odisea son tuyas.” La teoría resultaba fascinante y siempre intenté encontrarle un complemento que explicara que los que nacimos mirando al mar tenemos la misma posibilidad de apropiarnos de lo que va pasando en piraguas, falúas, veleros o vapores. Nunca te la he contado.

Me quedan siempre cosas por decir. Llego siempre tarde a todo: a los homenajes, a los recuerdos, al dolor de la pérdida, a la memoria. Es la condena del que espera una segunda oportunidad. Sea esta una vez más. Pero estate tranquilo, añadiré a los cantantes de ópera a la lista de los que nunca mueren, te seguiré leyendo, me seguiré olvidando de llamarte por teléfono para aquella comida que tendríamos en casa, que habría de ser esta semana, y que no podría ser cena y en la que Paloma había prometido lucirse en la cocina porque quería agradecerte la larga conversación solidaria que tuvieron cuando fue despedida hace unos meses.
Y seguiré conversando contigo en las noches, como hago con tantos otros.

Carlos Montemayor

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Carlos Montemayor

Escritor mexicano, nacido en Parral, Chihuahua el 13 de junio de 1947 y muerto en la Ciudad de México el 28 de febrero de 2010.
Su actividad más conocida fue como escritor y traductor, sin embargo también fue un activista social defensor de las comunidades indígenas y de los grupos más vulnerables de su país.
Fue miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, además de cantante de ópera.
En la Ciudad de México cursó la licenciatura en derecho y una maestría en letras iberoamericanas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México; realizó estudios de lengua hebrea en El Colegio de México además de griego clásico, latín, francés, portugués, italiano e inglés.
Impartió clases en la Escuela Preparatoria de la UNAM y fue profesor de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Azcapotzalco (UAM)
Como articulista, colaboró para las revistas y periódicos Plural, Excélsior, Unomásuno, y La Jornada. Dirigió la Revista de la Universidad y fue fundador de la revista Casa del Tiempo de la UAM.
Su libro Tarahumara es el compendio más completo acerca de los rarámuris de la Sierra de Chihuahua. Su obra Guerra en el Paraíso es el relato trágico de los hechos violentos que se vivieron en México a principios de los años setenta durante la guerra sucia en México, especialmente la guerrilla encabezada en la sierra de Guerrero por Lucio Cabañas Barrientos, obra para la cual recabó testimonios de campesinos sobrevivientes a la represión e investigó, en los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional, documentos sobre las operaciones del Ejército durante el conflicto; Mal de piedra se remite a una de las constantes de Parral, su pueblo natal: la minería y lo mismo que en Minas del retorno.

Tradujo clásicos como las Odas de Píndaro, Carmina Burana, poesías de Cayo Valerio Catulo, Virgilio y Safo así como de poetas modernos como Fernando Pessoa y Lêdo Ivo. Realizó una antología de cuentistas oaxaqueños entre 1979 y 1980, escribió además Encuentros con Oaxaca, Arte y trama en el cuento indígena, Arte y plegaria en las lenguas indígenas de México, La voz profunda: antología de literatura mexicana en lenguas indígenas y el Diccionario del náhuatl en el español de México.

Como activista y luchador social analizó el surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y simpatizó con algunas de las actividades organizadas por el Subcomandante Marcos. Al respecto, escribió Chiapas: La rebelión indígena de México.Entre sus últimas actividades, fue miembro de la Comisión de Mediación entre el gobierno federal y el Partido Democrático Popular Revolucionario - Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR), investigando el paradero de dos desaparecidos políticos.

Colaboró también con el Frente Amplo Opositor (FAO) de San Luis Potosí, que defiende a los defensores del Cerro de San Pedro, combatiendo jurídicamente y políticamente a la empresa canadiense New Gold-Minera San Xavier, que pretende desde hace tiempo hacer explotar, con dinamita, ese cerro, lo que generaría graves cambios en la naturaleza y dañaría la arquitectura de San Luis Potosí.


Obras
• Poesía Las armas del viento. Hiperión, México, 1977.
• Abril y otros poemas. FCE, México, 1979.
• Finisterra. Premiá, México, 1982.
• Abril y otras estaciones (1977-1989). FCE, México, 1989.
• Poesía (1977-1996). Aldus, México, 1997.
• Antología personal. Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2001.
• Los amores pastoriles
• Los poemas de Tsin Pau. Alforja, México, 2007.
• Las llaves de Urgell. Siglo XXI Editores, México, 1971.
• El alba y otros cuentos. Premiá, México, 1986.
• Operativo en el trópico. Aldus, México, 1994.
• Cuentos gnósticos. Seix Barral, México, 1997.
• La tormenta y otras historias. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1999.
• Novela Mal de piedra. Premiá, México, 1980.
• Minas del retorno. Argos-Vergara, 1982.
• Guerra en el Paraíso. Diana, México, 1991/Seix Barral, México, 1997.
• Los informes secretos. Joaquín Mortiz, México, 1999.
• Las armas del alba. Joaquín Mortiz, México, 2003.
• La fuga. FCE, México, 2007.
• Libreto operístico Encuentro en el ocaso, libreto para una ópera en un acto puesto en música por Daniel Catán.

Premios y distinciones
• Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional, por su cuento Operativo en el trópico.
• Premio Xavier Villaurrutia, por Las llaves de Urgell, en 1971.
• Premio José Fuentes Mares, por su libro de poesía Abril y otras estaciones.
• Premio Colima de narrativa, por Guerra en el Paraíso.
• Miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, ingresó el 14 de marzo de 1985, ocupó la silla XX.
• Doctorado honoris causa otorgado por la Universidad Autónoma Metropolitana en 1995.
• Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en 1995.
• Miembro honorario de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas en México desde 1997.
Medalla Roque Dalton por El Consejo de Cooperación con la Cultura y la Ciencia de El Salvador en 2003.
Premio Fundación México Unido a la Excelencia de lo Nuestro en 2007.
Presea Gawí Tónara: Pilares del Mundo, galardón de artes del gobierno de Chihuahua en 2009.
Premio Nacional de Lingüística y Literatura en el 2009.[14]
 

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